Piriápolis tiene algo que la distingue de otros balnearios uruguayos: no obliga a elegir entre mar, historia o naturaleza. Acá, todo convive a pocos minutos de distancia.
Fundada por Francisco Piria a fines del siglo XIX, la ciudad nació inspirada en los grandes balnearios europeos de la Belle Époque. Hoy conserva esa identidad en su rambla, sus hoteles históricos y una arquitectura que todavía cuenta la historia de aquel “balneario del porvenir”.
El paseo clásico empieza en la Rambla de los Argentinos, frente a una costa de más de 25 kilómetros que incluye playas como San Francisco, Punta Colorada, Playa Hermosa y Punta Negra. La rambla suma gastronomía, comercio y una postal ideal para caminar al atardecer.
Pero Piriápolis también se mira desde arriba. El Cerro San Antonio, de unos 130 metros, ofrece una de las mejores panorámicas del balneario y permite subir caminando, en auto o en aerosillas. Desde la cima, en días claros, la vista alcanza incluso hasta Punta del Este.


